No era regresar a casa
por una carretera de montaña,
era vadear el páramo, subirse a lomos de palabras
de estirpe campesina sin recurrir al diccionario,
a plena luz, miles de estrellas tras el perfecto azul
como sembradas a puñados, no visibles,
acechando el calor como los tábanos de julio,
mira hacia allí, me dice, -el que conduce es él-,
señalando el movimiento del paisaje,
con la amistad, la voz, el gran esfuerzo
por acertar con la definición, algo flotando
como la espuma mensajera que trae el alma
del náufrago a la playa, mira, mira,
y de proto la inmensa envergadura del albatros
dándonos sombra, el yodo amoratado perfumando
la neumonía de la playa, su soledad maldita
con la bandera bermellón colgando
del bauprés de algún barco desguazado.
Zona B:
Es la estalactita de la muerte, cada cincuenta gotas, léase muertos, una mueca que simula tregua, pero es el genocidio con estrategia diferente. La contabilidad seguirá aumentado el cupo diario, hasta que ya no quede sobre quién disparar y haya que inventarse un nuevo enemigo. ¡¡¡JUICCIO AL GENOCIDA Y SUS COMPINCHES!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!