Intento calcular a ojo la superficie de labor
que le queda a mi huerto
aprisionado entre hierbajos y cemento,
me pregunto a qué debería destinar
ese escaso terreno, si cultivar ensueños tropicales
o dedicarlo al cardo franciscano
con que aplacaba Zurbarán su gula pobre,
usar sus pencas de asa de ánfora
como las usara Ulises
para aplacar la sed de Circe,
calculando a la vez en fanegas de estiércol
el tiempo de castigo
que hubieron que sufrir sus compañeros,
-por aprovechar la moraleja
que siempre va detrás de un sacrificio-.
Zona B:
Esa rapiña de la hace gala el gobierno sionista de Israel, -¡ejemplo democrático, por Ares!-, hace verosímil la leyenda de la usura judía a través de siglos de provechosa práctica. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y SUS COMPINCHES!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!