Estaba ardiendo,
la pena era el color, de verde a gris,
luego a ceniza, la sábana final,
ardía y le venía la respiración urgente de la llama,
nunca dos iguales salvo en el final oscuro
cuando todo queda amordazado
por un crespón y a la memoria llega
el olor de las mañanas de noviembre
cuando se oficiaba la matanza y el estertor cedía
igual que el manantial de sangre al compás de la respiración,
cualquier incendio puede terminar así
chamuscando con paja las cerdas resistentes del marrano,
dolor si acaso por el final que deja
un toque de savor amargo como ritual de inquisición.
Zona B:
Repetición puntual del sainetillo que tanto aplauso generó, cuando la avispa secundaria pasó rozándole la oreja. Hay que fomentar el circo ahora que la audiencia muestra signos de cansancio. ¡¡¡JUICIAO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
¡