Qué pronto nos cansamos
de perseguir el aire, de acompañar la migración
sin diccionario, renunciamos a comprender la lengua
de los pájaros libres que miran los paisajes
como nubes de paso, los gru gru, los cua cua,
la vocinglera afirmación de una consigna
que siempre se repite y casi nadie
consigue incorporar como un idioma,
nos perdemos en la confusión gramatical
de la humareda de estorninos,
en su hipérbaton puro que gravita
como una nube de ceniza
sobre la boca de un volcán.
Zona B:
¿Qué le ocurre a nuestro mundo que tras la llegada del payaso ególatra, autoproclamado Nobel de la paz, sólo habla de guerras, de rearme y de enemigos? Hemos dejado que unos pocos impongan los asusntos de los que hemos de hablar, o mejor, de los que hemos de escuchar la versión que les conviene a ellos. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y SUS COMPINCHES!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!