Pudo ser así, que de repente
se tapiara la puerta y se quedara en blanco la ventana,
allí nunca se hablaba mirándose a los ojos,
se celebraba el lento amanecer poniéndose el pañuelo
o coronando el sueño sin dormir con una boina,
casi ninguna coincidencia, salvo el dolor sin compartir
de algunas fechas en el calendario
o la cosecha del maíz tumbada por pedrisco,
pasos que dejan huella pero no hacen camino
porque giran en torno a una caliente oscuridad
a donde nunca llega el colorín del pájaro jilguero
aunque se vista de gorrión,
todo en silencio hasta que suene
el perezoso toque de campana.
Zona B:
Llenamos de odio los caminos y nos extrañamos de encontrar viajeros con la mochila llena. ¿Qué tiene de extraño que alguna vez la rabia estalle y pretenda apaciguar su frustración con la explosión de lo que lleva dentro? ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!