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Por aquel tiempo
vino de visita un familiar lejano llamado Heracles,
era un remedo de los cofrades del monóculo
que presidía Polifemo,
descomunal y hermético como un menhir,
su ojo derecho era una línea cosida a tramos
y oculta por un fieltro, una honorable cicatriz
de su pelea encarnizada con un león del que se dice
devoró el corazón y usó su piel como vestido,
de su periplo por las islas conservaba una gorra de capitán de yate
adornada con doce caracolas, una por isla y por trabajo realizado,
anque nunca logró que la seguridad social llegara a homologarlas,
vengo a beber de vuestra sal, fue su saludo,
nada más dijo, pero le precedía una leyenda
de desencuentros y altercados con la policía de fronteras,
su pasaporte de las Cícladas era mirado con recelo
entre los beduinos del desierto, no se le dio acomodo
por lo que acabó alojándose entre las patas de la esfinge
que protegían su silencio y le ofrecían un refugio
contra las iras del siroco.
Zona B:
Al alcaldillo le encomiendan las labores más sucias, el cubo y la fregona no le librarán del mal olor que dejan sus palabras de lacayo.
¡¡¡PALESTINA VIVA FRENTE AL RODILLO NAZI!!! ¡¡¡JUICIO AL GOBIERNO GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!