1085 de la invención de Eritia y la afición al color rojo
No fue Anne Carson ni el personaje de Gerión
con sus alitas de gelatina roja
quienes llegaron a la fórmula que reduce a enlaces físicos
la aparición del color rojo,
ni fue la tierra virgen de maquillaje ambiguo
cuya marca de esclavitud fue una ramita de geranio,
tampoco fue la enfermedad del agua que coloreaba al rio tinto
tras lavar los pies de los mineros condenados
a la captura del cinabrio, ni fue la cáscara molida
de las cochinillas engordadas en laboratorio
y secadas en muflas respetuosas con los ingredientes esenciales
de la pigmentación,
ya que el color depende de caprichosas diagonales
como puede ser el ángulo de aproximación con que la luz ataca
al desprevenido material de la escombrera,
pudiera ser que algún defecto en la ortopedia correctora
de las gafas de Anne Carson o el rubor vergonzante de Gerión
al tratar de abrigarse con la bufanda rosa de un catarro vulgar
confundido a sabiendas con la atracción oscura hacia un Heracles gay
que aún no sabía que su misión allí no era el amor
sino el deseo de apagar su llama,
(pudiera ser, yo no lo afirmo).
Zona B:
También ellas y ellos (los cabecillas de ratón de la llamada IZQUIERDA) se vestirán para dormir con un pijama rojo? Esa cazuela de cerámica artesana donde todos esperábamos comer se ha roto en mil pedazos y nos espera un largo ayuno bajo el furor revanchista del fascismo.
¡¡¡PALESTINA SIEMPRE!!! ¡¡¡JUICIO AL GOBIERNO GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!