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Hay un perro ciego,
un ladrido nocturno que a tientas se propaga,
lo imaginamos negro como la noche misma,
mañana bajo la luz del alba lo sabremos,
o quiza no sea perro sino fantasmal aparición,
grandes bolsas de grasa debajo de los ojos,
gafas de pasta impertinente sobrevolando la nariz,
cristales negros, como el perro, -como la noche misma-
de la que llega ese ladrido,
mañana se verá que no había perro ni aparición fantasma,
todo negado por la luz, sin ruido, mientras miras
borrándose las ondas expansivas que la piedra
deja flotando sobre el agua
en un día otoñal del mes de octubre.
Zona B:
Huele a cera la semaña otoñal que procesionó llevando en andas el recuerdo de Maricarmen, una semana poco santa, iconoclasta y vocinglera que reclama sin tregua un mundo de justicia. Sobre el brillante asfalto un resbalón del alcaldillo y una herida en la frente, que no han causado los cuchillos de dimensiones cósmicas (¿cómicas?) que él mismo licenció de su función doméstica, ni los adoquines sacados de las obras (incompletas) del capitalismo especulador.
¡¡¡PALESTINA VOLVERÁ SI NO LA ABANDONAMOS!!! ¡¡¡JUICIO AL GOBIERNO GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO NAZI SIONISTA!!!