Él se ofreció a pintar el hambre
de monjes trasparentes,
en su interior los sueños se juntaban con la necesidad,
no era virtud ni consolatio sino el cauce
vaciado del apetito cuaresmal,
flotante un cierto olor a dios y a olla,
ventanal que mira para dejarse ver en penitencia,
acaso arrepentido de ser sólo un deseo,
una penca de cardo
mirada con devoción exagerada.
Zona B:
Al final será lo que disponga el genocida, no lo que el payaso ególatra imagina, que ni el mismo sabe lo que es. ¡¡¡JUICIO AL GOBIERNO GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
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