Suele ocurrir con fiebre,
aceleración de los latidos y abusiva elevación de voz,
el furor religioso se vale del megáfono del púlpito
dejando un charco de sordera
donde se refleja un jeroglífico,
se nos muestra una nube muy parecida a un carruaje,
en él va dios, se dice, y el rumor acaba
conviertiéndose en clamor y en vocerío
hasta alcanzar el tono teatral de profecía,
no llega la lluvia ni se adelantan las cosechas
pero queda en los huesos el temblor
y los ojos siguen buscando a dios en esa nube.
Zona B:
Mientras el payaso ególatra amenza con dejarnos sin balón en el patio de recreo, el genocida sigue su tarea de exterminio, segando vidas y arrasando casas. Deja listo el terrotorio para la anexión definitiva al "gran Israel". ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario