martes, 12 de mayo de 2026

día doce, no consigo escapar de la costumbre de beber gotas de rocío

 




Él era más que un nombre,

lo llevaba pegado al paladar y cuando hablaba

resonaba en el aire su metal

como las armas de los héroes cuando caen,

nada en él era milagro o casualidad,

sus ojos padecían esa extraña enfermedad

que afecta a los que espían el artificio oscuro de los dioses,

yo aprendí de memoria algún pasaje

de su larguísima onmástica escrita siempre en vertical

como los ideogramas orientales,

de ahí deriva mi tendencia a contar con los dedos 

el número de sílabas de su exquisita jerga métrica

para no  equivocarme, porque lo hago al revés,

mirando la escritura en el espejo.



Zona B:

No eran nubes altas, eran aviones israelíes ensayando la forma de hacer más eficaz sus bombardeos. Desde abajo miraban los niños palestinos, reunidos en la escuela al aire libre.  ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!!  ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTa!!!


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