Me escondí en el museo huyendo del calor,
estuve largo rato comprobando
los excesos verbales de una pintura de batallas
de Paolo Uccello, su catecismo lleno de enseñanzas
que sobrepasan la pintura, el griterío de la sangre
brotando de una herida sin abrir, relinchos de montaña
sobre la grupa de un caballo, uniformes dorados
como para competir con estandartes de cabellera larga,
o el disfraz de ingenuo carnaval que lucía un jenízaro
caído sobre el hierro abollado de una armadura innecesaria,
se me durmió la pierna izquierda y salí cojeando del museo
lo mismo que un soldado mercenario
que ha terminado su jornada.
Zona B:
Corazón de rata marcando el pulso en la montaña de carne obotargada de un elefante envejecido, esa es la realidad de la guerra en Oriente Medio. ¡¡¡JUICIO AL GOBIERNO GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
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