De vez en cuando acudo a ver los animales,
yo pensaba que el zoo era un lugar
donde la vida natural bajaba a chorros
con resonancia de cascada,
pero las jaulas muestran una ambición sin fe
sometida a la cruel misericordia de verjas y barrotes,
es posible ver tristeza en los ojos del tigre,
un principio de alzheimer en la mirada del gorila
o melancolía en las pupilas del ibis negro,
la percha donde reposaba el águila
era un palo sin gracia manchado de excrementos,
pensé en la libertad de su higiénico vuelo,
su silbido de látigo tensando la languidez apelmazada
de un espacio marcado por el olor a enfermedad
que a duras penas evitaba el nombre de prisión,
cuando salí de allí llevaba al cuello
el frío acusador de una pitón en forma de bufanda.
Zona B:
Volvamos a leer Las Troyanas de Eurípides. El dolor de la guerra sigue igual desde la caida de Ilión y la mirada atormentada de las mujeres palestinas no necesita que regrese Homero para mostrar al mundo la sordidez del genocidio. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y SUS COMPINCHES!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!! ¡¡¡¡MEMORIA!!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario