Hice un listado
con todo aquello que podría serme útil,
un hacha corta, unas tijeras, unas bobinas de hilo
y un acerico con agujas, una linterna autónoma,
unas gafas de espejo y la libreta
para anotar las ocurrencias,
pero al terminar la lista se me olvidó guardar el lápiz
en la mochila, ahora uso el carboncillo
de ramitas de pino sacadas de la lumbre
sin acabarse de quemar.
Zona B:
Cuadriculaste la franja de Gaza e ibas tachando cuadros a medida que avanzaba la destrucción. Ahora tienes en la manos un mapa negro y echas en falta algo con que taparte la nariz para aguantar el mal olor de los cadáveres. A los dioses de Israel ese olor les satisface como si fuera el humo de un interminable sacrificio.
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