Hoy he pasado por allí,
la calle en cuesta y en la entrada
una tapa de alcantarilla que no encaja,
antes de mirar los libros en el escaparate la miro a ella,
es una amenaza que se asocia a los placeres solitarios,
parpadea frente a mí como el ojo lunar de Polifemo
y he de evitar pisarla o tropezar,
me veo ahí, en el reflejo del cristal, dudando entre portadas,
mis ojos van de un lado a otro sin reconocer ni títulos ni autores,
siento el calor en el estómago, -así comienza siempre-,
luego me llega la canción de Bob Dylan y sé que debo apaciguarme
para alcanzar temperatura, alguien se para junto a mí
y hace lo mismo, mira sin ver, cegado por su propia imagen,
pone un dedo en los labios en actitud de recordar,
me mira a mí pero yo sigo en mi actitud de iguana,
acumulando grados para la próxima inmersión,
me ayuda sobre todo el color verde
aunque hoy abunda el blanco y el dorado, -por la cercana Navidad-,
y el bermellón intenso de ese fajín episcopal
con que algunos libros son marcados,
un collar para perros que casi munca ladran,
pero exhiben la gloria de su pedigrí.
Zona B:
Se encoge el corazón ante esos niños achicando el agua en el barrizal a que ha quedado reducido el campamento en la arrasada Gaza. Frío y carencia frente al despilfarro de occidente que sigue celebrando una alegría comercial que ni consuela ni calienta. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y SUS COMPINCHES!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
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