lunes, 22 de octubre de 2018

La costumbre bárbara



Hemos decidido ya
tantas muertes, como la de ese
huidizo animalillo que traspira
miedo más que sangre, ese
lebrato hipnótico que ahora
nos sigue desde lejos resumiendo
los pasos de su madre como
reclamo para su orfandad,

tantas muertes decididas
que ya sólo nos queda 
la humedad del tiempo del otoño
para llorar tanta iniquidad.



domingo, 21 de octubre de 2018

Atrás se quedó el sol




El que canta intuye
la soledad, pero el callado
sabe más de la helada compañía
que proporciona el miedo, 

vuela a mi,
palabra silenciada
por el crujido de la grava, dicta
nueva canción, ya sólo
me resta el estribillo
del viento tarareando
las luces fatigadas de la tarde.


miércoles, 4 de julio de 2018



Fin de ciclo. 

de resultas de aquello



Y resultó que era la muerte
aquella que cojeando
se acercaba a las primeras casas
del pueblo en ruinas.

Buscaba una dirección
y ni los gallos
de la madrugada conocieron
aquel idioma torpe que tocaba
en las puertas deshojadas
con un lacónico toc toc.

Hubo de ser el agua la que hiciera
borrón y cuenta nueva, con la muerte
flotando ahogada sobre el pueblo
inundado en el ochenta y siete.

martes, 3 de julio de 2018

Eran pompas de jabón


Él
reconoce las horas, unas
precisas, otras venerables
por su raíz anclada en esa 
desalentada cuenta atrás que busca
entre el fragor el equilibrio.

Ella
piensa en la hora ácima del sueño, 
en la del ensimismamiento
con la salpicadura de la luz
o en el sofocante segundero 
que señala el final de algún rito:
fiesta, ciclo o estación, incluso
la vida uniformada de naranja 
en el aséptico
corredor de la muerte.

Las horas hacen
que el tiempo se disfrace
de necesidad y nadie caiga
en el vicioso lujo de tomarlo 
como un inocuo paso a dos.




lunes, 2 de julio de 2018

A dónde va el último eco



Él estuvo allí, redujo
su mirada a un aleteo
de luz convulsa y los objetos
se le volvieron familiares
en la oscuridad. 

Todo ardió y quedó un resumen
a la cera perdida, como
un emblema residual.

                                     Ahora
sus palabras son chispas
que pueden deslumbrar nuestras pupilas.

Pero seguimos
sin entender lo que nos dice.

domingo, 1 de julio de 2018

Arqueologías



Asomado a ese balcón sin barandilla
del verano, pienso
que a buenas horas llega,
con disfrazado disimulo, el sueño
reparador de la vajilla rota.

Todo 
lo que la rueda pisa, lo destroza,
y rueda es esa historia
de los amaneceres incendiados
de rebeldía y de pasión, como si ya
nos diera igual tormenta que llovizna,

ahora
que ya no lleve, ahora
que todo empieza a craquelar
igual que la cerámica del sueño.