martes, 31 de diciembre de 2024

Añadí alguna fecha al calendario y le obligué a jugar a adivinar a qué mes le crecería la cola temporal de lo bisiesto; si rompería el equilibrio de su flemático retorno o el tiempo acabaría tragado por la gula irrefrenable de un agujero negro

 




Este último día lo pasaré en el mar,

sospecho que mi condición de erradicado

de tierras de interior hará más fatigosa la deriva,

aún no conozco la jerga marinera

que hace posible dominar al viento

y capturar esos colores de la profundidad

que salen a la superficie como la plata moribunda

de una pesca deudora de milagro,

intentaré poner el pie sobre las aguas, avanzar unos pasos

sin miedo a sumergirme en los abismos de la lógica, 

y antes del brindis tomaré las uvas

contando los latidos del motor del pesquero

como campanadas del final.



Zona B:

Por si algún hospital ha quedado en pie tras los continuos bombardeos ahora el ejército invasor los ha cerrado y encarcela a sus gerentes como si fueran terroristas.  RETOMEMOS LA CALMA Y VOLVAMOS A DEFINIR QUÉ ES TERRORISMO, TOMANDO COMO MUESTRA LA NOTICIA.


lunes, 30 de diciembre de 2024

Lo último no es lo que el tiempo sobrepone a nuestra pregunta más reciente sino lo que se pega con perfidia de roña a las paredes interiores; eso es lo que siempre sale a flote, contraviniendo leyes físicas y voluntades en declive; eso, lo que permanece en el recuerdo con el disfraz del ahora mismo acaba convirtiéndose en el sucio resultado de la distorsión

 




Tanto silencio para cruzar la calle

con esa desolada prisa que sobreentiende los saludos,

tú estabas allí, caído, o más bien tirado,

como recado de cocina satisfecho ya,

apenas te miré, no quise verte como un escombro de riada,

eras tan sólo una basura reciclable a la que probablemente 

nadie va a reciclar, seguí adelante,

pero tu imagen me seguía con gemidos de perro mendicante

a la espera de un simpático desdén,

al final volví atrás, busqué en la acera y allí seguías tú,

un papel humillado por la lluvia, escrito a lápiz

por ambas caras, como el que yo suelo emplear para que nazca

el infinito verso que cada día viene a asomarse a la ventana.



Zona B:

Nunca imaginé que los seguidores de leyendas que dan un peso singular a la justicia (cuentan con un libro titulado "Jueces") acabaran doblegando a voluntad unos mandatos que se suponen emanados de la divinidad. Toda la Torá pasada por las armas. Cosas veredes, amigo Sancho.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Fuera, junto a la ventana, quedaron esas huellas de un calzado no usado por aquí, al lado de pisadas de pezuña de animal desconocido; quizá si no hubiera nevado, si la ventisca no hubiera allanado desniveles, si no se hubiera ido perdiendo aquella fe de los primeros años, tal vez, quizás, posiblemente, acaso se hubiera podido dar por buena la versión del buhonero que había hecho posada en el pajar

 





Fuera se habla de ti,

suele haber murmullos de desaprobación,

la pelusilla gris que encuentra nido

bajo los muebles de la mezquindad,

tú no dices nada, ni siquiera intentas sugerir,

que lean -que lo intenten al menos-

la colada tendida de tus pensamientos,

ese temor, el ansia por la trasparencia,

un fuego fatuo en la cenefa malva de las nubes,

ser sin estar, tapar el hueco que tu paso provoca en la materia,

como el rayo de sol que atraviesa el cristal,

no ser testigo ni dejar memoria, si total, todo es ausencia,

apenas remolino del aire sorprendido

por un ligero cambio de presión.



Zona B:

Netanyahu insiste, sigue metiendo el palo en el avispero tratando de incendiar el ya recalentado territorio. La guerra es su escenario preferido y la excusa para permanecer fuera del alcance de los tribunales. Dejémosle sin armas y que la paz le lleve a responder de sus desmanes ante la justicia.

sábado, 28 de diciembre de 2024

En aquella curva del desfiladero nunca daba el sol, sobre la nieve de la última noche destacaban las pisadas de un corzo cruzando en diagonal hasta el límite del acantilado; allí acababan, como si el animal hubiera preferido el desafío del abismo al ramoneo entre las zarzas desnudas del invierno

 




Sigue llegándome el olor a estiércol

domesticado por la escarcha en los parterres del jardín, 

la vejez de las rosas tiritando como la estrella de la tarde,

tuve momentos de quietud, el aroma almizclado

de origen animal se unía al del tabaco o la marihuana,

poniendo un aguijón esdrújulo a los pensamientos, algo

que no se puede formular con las palabras

inoculadas ya de primavera,

entonces era el tiempo de la contemplación, en el vacío,

en la distancia, como colgando de la plata curva de la luna,

atento a los augurios de un horóscopo

escrito en el envés algodonoso de una hoja de acanto,

era suave la noche, recordaba a un final de novela

en los arrabales tibios de una década

a comienzos de un siglo belicoso.



Zona B:

Que nadie se engañe, Israel se está ganando a pulso el rechazo -¿odio?- de la gente de paz. Sistemáticamente bombardea hospitales, lugares de refugio, vehículos de prensa, produciendo decenas de víctimas, muchas de ellas niños. Todo lo que se mueve fuera del territorio contralado por su ejército es un objetivo a destruir. ¿Es así como esperan reconquistar nuestro respeto?

viernes, 27 de diciembre de 2024

Regreso con el pan caliente todavía, su voz se escucha a través de la bolsa de papel, se queja del sudario de harina con que el panadero le amortaja antes de dejarlo en manos forasteras; en su cara de luna quedan marcas de la pelea por ganar ese tostado de arenal; entrar antes y salir después, no demorarse en horas altas para obtener lugar discreto en la estantería del reposo y conservar calor para el traslado hasta la mesa de destino

 




Por más alta que cuelgues la franela

de tu rutina diaria, es probable que el aire

venga a jugar con ella y la transforme en heroica bandera 

sobre el adobe erosionado de un antiguo palomar, 

convirtiendo el barbecho en campo de batalla,

por ahora es tan sólo la tela de la desilusión, 

pensabas que un color o un estandarte

te hacían ser de aquí o de allá,

imaginabas terciopelos, argucias de organdí o brocados 

en hilo de oro para lucir en el desfile de la identidad,

tras una banda de música festiva que ahoga el pensamiento

con el chunda chun de la fanfarria,

pero después viene la pausa, la hipnótica armadura se hace polvo 

dejándote desnudo ante la estocada del silencio.



Zona B:

En Oriente Medio siempre quedará en alto el cañón humeante de ese odioso sheriff que consiguió callar a disidentes e intentó imponerse a una justicia floja que lo perdona todo cuando barrunta beneficio. 

jueves, 26 de diciembre de 2024

Todos los días del verano cuando el calor se amortiguaba hacía un recorrido similar, siguiendo los trazados que el rebaño dibujaba sobre el pasto amarillo; la meta estaba arriba, en el empalme de las veredas informales con el roído asfalto de la carretera; nunca pude pasar de allí, pues un carnero con aspecto de oficiante de aquelarre se colocaba frente a mí, golpeando el suelo con su pata, y alzando un muro de temor

 




Me he quedado dormido

frente al ordenador, las letras más activas

han conformado una palabra de brillo intenso

que me ha obligado a cerrar los ojos, 

no los abras aún, espera

a que otra palabra más oscura

te permita mirar sin deslumbrarte,

yo que siempre obedezco a las palabras

que me proponen algo jubilar

mantuve unos minutos los párpados caídos

y una niebla de conformidad o de pereza

se apoderó de mí,

y aunque anduve por valles de tinieblas

no temí mal alguno pues soñaba

con alfabéticas ovejas.



Zona B:

Aumentemos la presión para que los gobiernos de occidente dejen de comerciar con Israel y bloqueen los envíos de armas. ALTO AL CALCULADO GENOCIDIO.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

La crónica del mal se centraría esa mañana del 25 en el periplo del autor en nochebuena por las periferias de la medicina, los hospitales en el extrarradio con fachada de ladrillo y persianas a medio echar, rodeados por olores a cena exagerada y algunas explosiones de petardo que provocaban asustados aleteos en la oscuridad de los abetos

 




Cuando paró la nieve

se posó un gavilán en la ventana,

de su pico colgaban los despojos

de un ave menor, la sangre

se esforzaba en poner un color cálido

en la escena de naturaleza muerta

pensada por un fraile del barroco,

fuera el frío congelaba la hierba del camino

y los pájaros venían al brillo de la escarcha

pensando que eran granos de sal

que yo solía dejar en el alféizar

mezclados con alpiste para poder mirar

a través del cristal sin asustarles.



Zona B:

No es sólo la muerte acumulada, la intemperie sufrida y el dolor presente; lo peor es la ausencia de futuro, la desesperación y el odio que va subiendo en las entrañas como una enfermedad sin medicina. Esa es la realidad que ha construido Netanyahu.