Llevar el logo hasta la solidez de la materia,
como el despertar interminable
del ácimo dolor del pan antes del horno,
lo dulce en el panal soñando con un verbo líquido
de conjugación aletargada precida a la miel,
y por debajo del sonido el angustiado bordoneo
del miedo al aguijón, -no pasa nada-,
duele la carne tumefacta, no el dolor
que se queda en minúsculo adjetivo
ensayando el zumbido de la avispa.
Zona B:
Pasemos a Israel la factura de esta guerra. Él es el mayor beneficiario y el único a quien nadie piede cuentas. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
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