Ellos también esperan,
esconden su ansiedad entre los pliegues
de una inusual papiroflexia,
nunca un pájaro cantó desde el papel,
pudo asomarse al chorro de la música
siguiendo la afonía del poema,
pero su trino es recto y sin matices
igual que los alambres del telégrafo
que no trasmiten ya mensajes aunque ofrecen
un plácido columpio a los gorriones.
Zona B:
Ahora el payaso ególatra quiere que le ayuden a salir del lío y que sean otros quienes afronten la furia del avispero violentado. Los caprichos se terminan pagando. Esperemos que los pague quien se los permitió. ¡¡¡JUICIO AL GENOCIDA Y AL PAYASO ASESINO!!! ¡¡¡BOICOT AL ESTADO SIONISTA!!!
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