Cada mañana yo tocaba con los dedos
el aceitoso magma de la enfermedad,
había una divinidad emancipada
esparciendo miasmas en el aire,
la suburbial memoria que respiran
las aves trasladadas de mar a basurero,
ahora uso las manos para taparme la nariz
miestras conteplo el vapor sulfuroso
que flota sobre el muladar.
Zona B:
Tratarán de hacernos ver la dorre de oro donde el payaso agólatra se aisla de la miseria y miedo general. Fuera la muerte va extendiéndose, como un anuncio del apocalipsis que en cualquier momento puede desatarse. ¡¡¡GAZA SIGUE DESANGRÁNDOSE!!!
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