Comprende mi perplejidad,
esto trae el desorden a nuestra plácida rutina,
se ha roto el vidrio frágil del confort
y en el humedal de la bahía
ya no hay garzas ni patos
hoy pastan allí los inquietantes buques
que llevan la guerra en sus entrañas,
vomitarán aquí su malestar
y harán que se coagule la salud del agua,
la mirada sencilla de la gente verá fantasmas
y alargará la digestión del monstruo,
ese que viene a amenazar y desordena
nuestras costumbres milenarias.
Zona B:
Ahora Venezuela. El payaso ególatra conseguirá que se le otorgue el reverso del premio Nobel de la paz. Dejará el mundo aniquilado, pero su imperio crecerá sobre las ruinas como la colunma de humo de los antiguos sacrificios. GAZA SIGUE AHÍ, CON SU ALMA EN CARNE VIVA.
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